Una mirada al grupo de artesanos y libreros de ferias ubicados en plazoletas o parques
martes, 16 de marzo de 2010
Raul Oswaldo Morales Rodriguez 43 años Bogotá Librero
Raúl desde pequeño se ha desenvuelto en este medio de las ventas ambulantes o de caseta como en esa época se conocía cuando el gremio de los libreros no estaba tan organizados como ahora en la actualidad. Nació en una familia de libreros y uno de los precursores de muchos métodos de ventas y de atención al publico que se manejan actualmente dentro de este gremio a sus diez y ocho años tras la muerte de su padre adquiere como herencia una caseta en la zona de san Victorino, que después de un año es desalojado, por cuestiones de estabilidad económica y laboral decide levar su caseta a lo que se conoce como Temel o Centro Cultural del libro tras un crisis en el negocio a causa de los libros descargados en pdf. Por internet decide buscar un dinero extra en “época calmada”, lo que lo lleva a las ferias en plazoletas y parques, lo que nos conecta con el grupo social de los artesanos; es importante aclarar que hace mas o menos once años los libreros y artesanos no participaban en ferias juntos, así que los libreros tenían sus propias ferias y los artesanos también, en cambio en la actualidad artesanos y libreros trabajan juntos en un mismo espacio.
Por otro lado, Raúl vive con su esposa e hija; le gusta la música social como Silvio rodríguez, y cuenta que desde Agosto no se toma unas vacaciones debido a la crisis económica que ha tenido el País.
Lucero Marín 29años Armenia comerciante
Lucero vive en Bogotá desde hace seis años en busca de una oportunidad de progreso, de trabajo, por cuestiones económicas su hijo Luis Alfonso vive con su papá en Armenia, ella dio a luz a su hijo a los 15 años por esa razón no termino el colegio, y le toco ponerse a trabajar para darle una vida decente a su hijo, pero por cosas del destino como dice ella se separo del papá de su hijo y se vino a vivir a Bogotá; ella trabaja como vendedora en uno de estos puestos de ferias y gana 20.000 pesos diarios, ella llega al puesto a las 8-9 de la mañana y cierra a las 8 de la noche, dice que para abrir el puesto se demora mas o menos media hora 45 minutos, entre sacar los bustos con las blusas y los percheros donde se exhibe la ropa. Dice que extraña a su hijo pero que todo lo hace por su hijo, por el bienestar de el y por darle una mejor educación de la que ella recibió. Vive en el barrio las cruces y en promedio gasta 320.000 pesos en solo servicios y arriendo para la casa sin contar con gastos como comida, ropa entre otros. Desde que llego de Armenia vive en este barrio dice que no ha encontrado algo mas barato. Vive con su esposo. Por otro lado a Lucero le gusta mucho el vallenato, la salsa, merengue y reggae. Dice que su cantante favorito es Maelo Ruiz. El único tiempo de entretención que tiene es en las noches cuando llega de trabajar porque ve las novelas del canal caracol, ella desde hace seis años no se ha tomado unas vacaciones trabaja de domingo a domingo, pero le dan cada quince días descanso, aunque en realidad no descansa porque el tiempo “libre” que tiene lo usa para hacer oficio en la casa.
William Martínez "Wili"
34 años
artesano comerciante Bogotá
Wili desde los 17 años esta trabajando como artesano, por falta de oportunidades de trabajo, porque siempre que buscaba trabajo, le exigían, experiencia laboral y cierta forma de vestir que le incomoda un poco, además de esto, prefiere este trabajo informal, porque gana mas dinero de esta forma que detrás de un escritorio, y con un mínimo, "que no alcanza para mantener dos hijos" dice Wili. El es uno de los mas innovadores en mercancía, el le pide a sus amigos mochileros, y atesamos que viajan por el mundo, y con contactos que le traen ropa del exterior. He visto personalmente la ropa que vende Wili en el CC Unicentro, pero por supuesto a un precio moderado. El ha impuesto la moda dentro de algunos artesanos de cubrir el techo para que no se vean las conexiones de luz y los cables que lo conducen dentro de la carpa. El cuando no esta trabajando en ferias dice que se queda en la casa descansando y viendo películas o televisión (dibujos animados) con sus dos hijos. Dice que prefiere invertir el dinero en su familia y en el mismo antes que volver a dejarle el dinero al garitero. El es el único de la feria que trae este tipo de mercancía en cada carpa que vende ropa se encuentra la misma ropa, pero en el puesto de Wili, se puede encontrar variedad de faldas, blusas, pantalones, manillas, aretes, plumas, etc. Wili escucha rock clásico, heavy metal, y en general rock pesado.
Debido a la falta de preocupación por algunos para facilitar el trabajo de artesanos y libreros de feria, en la construcción de los puestos de ferias en plazas, estos se demoran aproximadamente un día en construir sus puestos de feria, ellos se valen de madera, clavos, puntillas, chinches, alicates, plásticos de hasta 8 metros de largo, laminas de madera, canastas de gaseosas, entre otros para lograr componer sus puestos y locales de paso.
Se valen de curiosos “arreglos” para cubrir todas sus necesidades, como por ejemplo como exponer toda su mercancía, que varia de acuerdo a cuantos ingresos tengan, o como cubrirse de la lluvia, donde poner las bolsas donde se van a empacar los productos, hasta techos falsos para ocultar todo el cableado de las lámparas como lo impuso uno de nuestros colaboradores, “Wili”. Teniendo en cuenta que ellos están expuestos a cambios climáticos imprevistos, así que todos están preparados porque en cualquier momento puede “caer un aguacero”, y dañar su mercancía.
Estas ferias duran aproximadamente entre quince y veinte días, y para lograr obtener un puesto en estas ferias de plaza tiene que pagar 80.000 pesos por puesto; y cada carpa tiene cuatro puestos. Estas ferias son organizadas por intermediaros que piden los permisos necesarios en la Alcaldía; por lo general están ubicadas en las plazas mas concurridas de la ciudad, como la plazoleta del Rosario, El parque Santander, la plazoleta que se encuentra en frente del hotel Tequendama, La Plazoleta de los periodistas, La plazoleta Lourdes, la plazoleta que se encuentra ubicada en el Carulla de la 85, la plazoleta principal de Fontibon, y en Usaquén.
En cada feria que se realiza se encuentra en promedio de cien carpas distribuidas a lo largo de las plazas o parques. Lo curioso de todo esto es que los organizadores de estas ferias son los que se ubican muy cerca a las aceras, andenes o avenidas principales, para así conseguir mejores ingresos.
En promedio obtienen como ganancia en un día malo de setenta a ochenta mil pesos, y en un día muy bueno el millón de pesos.
En algunos puestos encontramos a familias enteras trabajando desde la abuela, hasta el niño pequeño.
Asimismo es muy común encontrar personas que en su mayoría provienen de fuera de Bogotá y uno que otro ecuatoriano que ha optado por un trabajo más “fijo”. Este grupo social tiene una característica y es que encontramos desde personas que no terminaron su bachillerato, hasta personas con títulos profesionales, también se encuentran personas medianamente jóvenes que desafortunada o afortunadamente se vieron envueltos en el mundo de las drogas y el alcoholismo, que los hizo perder su familia, y por muchos años no las vieron, y que por suerte ya lo superaron y ahora buscan un modo de vida mucho mejor para ellos y sus familias.
Por otro lado en estas ferias no solo se ven los artesanos y los libreros, sino que este la de la oportunidad a otros gremios, por ejemplo encontramos: vendedores ambulantes de empanadas, el que vende huevos duros, salpicón, jugos con vitaminas, gelatinas, dulces, arroz con leche, chocolate, pan, tinto, y los famosos carritos de aguas aromáticas.
Lo rico de ver todo este despliegue cultural que esta fuera del impuesto trabajador que se encuentra detrás de un escritorio, en una silla algo cómoda; es que nos acerca a las costumbres del pueblo, y esa creatividad para conseguir un sustento y tener una vida decente sin tener que estar corriendo porque la policía les va a quitar la mercancía. Porque muchos de ellos reniegan y les parece caer muy bajo el vender en las aceras, en l piso en donde corren el riesgo que les quiten la mercancía, los pongan presos y les pegue la policía.
En los últimos dos meses se han presentado algunas irregularidades en la adquisición de esos puestos de feria, normalmente los organizadores de estas ferias cobran por un puesto entre setenta-ochenta mil pesos, pero la ferias que se han realizado en estos dos meses han cobrado doscientos mil pesos por puesto.
Estos puestos están divididos de la siguiente forma: cada carpa mide 8*8 m y estas son divididas en cuatro partes iguales; entonces cada puesto mide 2*2 m.
Según quienes aprueban estas ferias de parte de la Alcaldía de Bogotá; estos puestos están presupuestados para la venta al púbico en dos mil pesos; lo que estas personas no saben es que se tienen que pagar por los servicios de: baños púbicos, celaduría y energía eléctrica.
Estos gastos son presupuestados por las personas que gestionan estas ferias y se prestan como intermediarios entre la alcaldía y los artesanos y libreros.
Quienes se encargan de hacer el papeleo, pedir permiso para ocupar espacios públicos, distribuir los puestos de forma organizada, vender y cobrar el dinero de estos puestos.
Por otro lado, el servicio que presta este baño público tiene un costo de setecientos mil pesos por veinte días. Y el costo de celaduría es de veinte mil pesos diario esto dividido entre dos o tres celadores que se turnan las 24 horas.
En estos momentos en este grupo social se siente una inconformidad debido a los precios de cada puesto, pero más que eso lo que los tiene ofendidos es, que un librero esta pagando los puestos de contado, una semana antes, y les da a los organizadores un poco mas de dinero para que lo dejen donde el quiera. (Antes de que este señor librero hiciera esto, los puestos se sorteaban, en una fecha acordada, y el puesto o los puestos se cancelaban e el transcurso de la feria. Por otra parte este señor piensa en monopolizar todos los puestos, y debido a esto mas de treinta personas se han unido para no dejarle tantos puestos y mucho menos donde el quiera)
Este señor tenía pensado comprar 37 puestos de 100 que están dispuestos en este momento en el parque Santander que esta ubicado sobre la Cra. 7, (que es muy buen punto afirman la mayoría de estos artesanos y libreros) pero gracias a el ‘sabotaje’ de este plan que tenia este señor en estos momentos solo tiene do puestos, lo malo de toda esta situación es que ahora lo organizadores les están exigiendo a estas personas el dinero por anticipado.
La mayoría si no son todos están en desacuerdo con esto porque dicen que si tuvieran el dinero por adelantado muy seguramente estarían pagando un arriendo de un local, en vez de participar en estas ferias.
Fernando Copas
35 años
Librero
Fernando al igual que Raúl creció y se crio en el mundo de los libreros la diferencia es que a los 30 años Fernando perdió todo su casa librería y familia por consumir drogas a demás de eso tiene 5 hijos con diferentes mujeres, y no los conoce, ni tiene pensado hacerlo.
Gracia a el apoyo de su familia y en especial de su padre también librero, el logro salir de su vicio y según el ahora el único vicio que tiene es trabajar, el problemas es que trabaja tanto que ha vuelto a perder a su reciente esposa, amigos y compañeros trabajo. Todo por su obsesión con el trabajo, Fernando se ha vuelto egoísta, egocéntrico, engreído y humillante hasta el punto de acusar a su padre de ladrón y discriminarlo e insultarlo enfrente de todo el gremio, actitudes que han hecho que los mismos artesanos y libreros sean reacios ha hablarle.
Según Mauricio uno de sus mejores amigos dice ‘que lastima que no se de cuenta que la esta embarrando porque no se esta dando cuenta que se esta quedando solo’
Fernando es quien esta tratando de monopolizar este negocio de las ferias y quedarse con todo los puestos, por esta razón muchos de los participantes de estas ferias se están reuniendo ‘clandestinamente’ para sacarlo, están reuniendo todo su dinero para comprar los puestos y así dejar a Fernando con los puestos que reciben menos entradas de publico y dinero
Carlos
48 años
comerciante
Carlos tiene una hija de 15 años, un hijo de 20 y vive con su esposa y suegra en el barrio San Cristóbal sur, hace mas de 8 años que esta en el negocio de la venta de cd’s.
El año pasado Carlos era una de las personas que mas vendía en estas ferias, vendía un promedio de un millón de pesos diarios lo que le daba para tener en su puesto un reproductor de cd’s un quemador, un computador portátil de ultima tecnología, y un televisor LCD, cosas que utilizaba para vender sus cd’s y dvd’s de música para planchar, y se aprovechaba de una que otra muerte reciente de cantantes famosos para vender mas.
En estos momentos Carlos vende cd’s, cargadores universales, carritos de juguete y gafas, porque los organizadores de la feria le hicieron quitar su mercancía porque no pagaba derechos de autor, aparte de esto le exigen que pague de contado su puesto.
El dice que en estos momentos el dinero no le alcanza y que le va tocar ponerse a hacer otra cosa para poder mantener a su familia.
Mauricio
45 años
librero
Mauricio es uno de los libreros mas peligrosos, es alguien frentero, y que le gusta buscarse los problemas algunos lo tachan de atravesado. Mauricio ayudo a sacar a Fernando del mundo de las drogas porque su hermano lo estaba hundiendo más y mas, dice que no le da miedo sacar un arma y dispararle a quien sea.
En la actualidad Mauricio disgusto con Fernando, `porque Fernando le ha robado las ideas de venta y negocios a el, pero dice que le duele dejarle de hablar que es ‘fregado dejar a un parcero solo’.
Mauricio tiene pensado vender todo y comprarse un taxi, que quiere vender la casa que acabo de pagar en diciembre y recuperar de nuevo su carrito, que esta aburrido de todo de la situación económica, y de la monotonía que las ferias le dan.
En general el ambiente que se siente en este momento en las ferias es de inconformismo, porque a los artesanos y libreros, les toca ahora hacer fila para tener la oportunidad de tener un puesto si no están en la rosca dicen unos. Y pagar de contado